El Mercado Norte es uno de los espacios más auténticos de Santa Fe Capital. No es un mercado turístico armado para visitantes — es donde los santafesinos de toda la vida van a comprar, comer y encontrarse. Esa autenticidad es exactamente lo que lo hace interesante para el turista que quiere ver la ciudad real.
El Mercado Norte tiene puestos de carnicería, verdulería, pescadería y productos de almacén. Es el lugar donde los santafesinos compran sus ingredientes frescos. Para el turista, es una vitrina de la cocina local.
El chipá del Mercado Norte tiene fama de estar entre el mejor de Santa Fe. Recién hecho, caliente, con la mezcla justa de queso y almidón. Si llegás a la mañana temprano, lo encontrás directo del horno. Comprá más de los que creés que necesitás — siempre son pocos.
Dulces caseros, conservas, licores artesanales, especias del litoral y productos típicos de la región. Es el lugar ideal para comprar regalos o recuerdos gastronómicos para llevar a casa.
Hay puestos de comida dentro del mercado donde podés almorzar o merendar. La opción más económica y auténtica de la ciudad para una comida sin pretensiones pero sabrosa.
El Mercado Norte tiene una arquitectura de principios del siglo XX que vale la pena apreciar. El espacio interior con su techo alto, los puestos tradicionales y el movimiento constante de gente crean una atmósfera que los mercados modernos no pueden replicar.
El mejor momento es a la mañana, entre las 9 y las 12. El mercado está en su punto máximo de actividad, los productos están más frescos y el chipá recién salido del horno. Los fines de semana puede estar más concurrido.
Los mejores mercados del mundo no se visitan solo para comprar — se visitan para sentir el pulso real de una ciudad. El Mercado Norte de Santa Fe es exactamente eso: un lugar donde en 30 minutos entendés más sobre la vida cotidiana santafesina que en tres museos.
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