Santa Fe Capital tiene algo que pocas ciudades argentinas pueden mostrar: el río Paraná en estado puro, una historia de más de 450 años y una gastronomía litoraleña que no se consigue en ningún otro lado del país. Si llegaste por trabajo o por placer y tenés un fin de semana libre, esta guía te dice exactamente qué hacer, en qué orden y sin perder tiempo.
Si tenés pocas horas en Santa Fe Capital, empezá por la Costanera Este. Es el paseo ribereño más extenso del país y el corazón de la vida santafesina al aire libre. Durante el día podés caminar, andar en bici o simplemente sentarte a mirar el Paraná. Al atardecer, la luz sobre el río es uno de los espectáculos visuales gratuitos más impresionantes de Argentina.
La costanera se extiende por varios kilómetros desde el centro hasta el norte de la ciudad. En el tramo central vas a encontrar bares, restaurantes con vista al agua y espacios verdes bien mantenidos. Es segura, concurrida y completamente gratuita.
Santa Fe fue fundada en 1573, lo que la convierte en una de las ciudades más antiguas de Argentina. Su centro histórico concentra buena parte de esa historia en un área caminable.
El edificio más antiguo de Argentina que sigue en pie. Construido en 1680, el Convento y la Iglesia de San Francisco están en pleno centro de la ciudad y tienen entrada libre. La arquitectura colonial es impresionante y el silencio adentro contrasta fuertemente con el movimiento de la calle.
Santa Fe fue la ciudad donde se sancionó la Constitución Nacional Argentina en 1853. La Casa de la Constitución, hoy museo, es donde ocurrió ese hecho histórico. Si te interesa la historia política argentina, es una parada obligatoria.
La plaza central de la ciudad, rodeada de edificios históricos, la Catedral Metropolitana y el Cabildo. Es el punto de encuentro natural de los santafesinos y un buen lugar para entender el ritmo de la ciudad.
Santa Fe tiene una oferta cultural más sólida de lo que muchos turistas esperan.
Una de las experiencias más únicas que ofrece Santa Fe Capital es la posibilidad de navegar el Paraná y adentrarse en el delta santafesino. A pocos minutos del centro por agua, el paisaje cambia completamente: islas, canales, fauna silvestre y silencio.
Hay operadores locales que ofrecen excursiones de medio día o día completo. Algunas incluyen pesca deportiva, kayak o avistamiento de aves.
El centro de la ciudad es completamente caminable. Para distancias más largas, los remises son la opción más recomendada: más seguros y generalmente más baratos que los taxis. Pedile al hotel que te llame uno de confianza.
Los otoños (abril a junio) y la primavera (septiembre a noviembre) son la mejor época: temperatura agradable, río bien nutrido y buena oferta de eventos culturales. Los veranos son muy calurosos — superan los 35°C frecuentemente.
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